Un aire acondicionado trabaja con un equilibrio delicado entre flujo de aire, presión de refrigerante y consumo eléctrico. Cuando algo se ensucia o se desgasta, el equipo compensa trabajando más, y eso se traduce en menos enfriamiento, más recibo de luz y vida útil más corta.
Qué incluye un mantenimiento completo
- Limpieza o lavado de filtros, serpentín evaporador y serpentín condensador.
- Revisión del drenaje de condensados para evitar goteras y moho.
- Medición de presiones de operación y de temperatura de entrada y salida de aire.
- Lectura del amperaje del compresor y de los motores, y revisión de capacitores y conexiones eléctricas.
- Verificación de la tubería, el aislante y la ausencia de fugas.
Frecuencia recomendada
En uso doméstico, una limpieza completa al año y lavar los filtros cada uno o dos meses si el equipo se usa a diario. En comercios, oficinas e industria, la frecuencia depende de las horas de operación y del polvo o grasa del ambiente: puede ser trimestral o incluso mensual.
Un mantenimiento a tiempo cuesta mucho menos que cambiar un compresor.